Es posible que la Malvasía de Sitges hubiera desaparecido completamente, si Don Manuel Llopis i de Casades (1885-1935) no hubiera anticipado dicha posibilidad y para evitarlo, poco antes de morir, legara al Hospital de Sant Joan Bautista un viñedo en Aiguadolç, de un par de hectáreas de extensión, junto con la bodega familiar donde se elaboraba este vino, a cambio de la promesa de mantener su producción con el mismo nivel de calidad, algo que el Hospital ha cumplido a rajatabla.
Algunos consideran la Malvasía el último producto autóctono de Sitges, cuyo cultivo llegó a emplear una cuarta parte de las tierras de labor de Sitges, antes de que, a finales del siglo XIX, su alto coste de producción, unas plagas consecutivas de oídio y filoxera y la creciente competencia del Champagne, acabaran por desalentar a los muchos payeses que anteriormente se dedicaban a su cultivo.
La Malvasía de Sitges se elabora únicamente a partir de la variedad de uva del mismo nombre, que es muy diferente, según dicen los enólogos, de las italianas ( Carzoso y Chianti), Croatas (Istria), Córcega (Vermentino), Cerdeña (Bosa), Mallorca (Banyalbufar), Valencia, Canarias, Portugal y Castilla La Mancha , debido a las características de la vegetación local, su vendimia más tardía, su elevada graduación alcohólica y acidez, además de su gran sensibilidad al oídio (plaga) y su proximidad al mar.
Se trata de un vino licoroso (15º) dulce, que junto con los moscateles constituye un grupo de vinos de postre y celebraciones especiales, que había llegado a ser muy apreciado en toda Europa, de forma parecida al vino de Jerez o al de Oporto. Su color es anaranjado muy subido, con aromas de pasa, miel, frutos secos, tostados y confitura de melocotón.
Dice la historia, o la leyenda, que la Malvasía la trajo a Sitges, alrededor del año 1305, un tal Jofre de les Escales, a la sazón un almogávar, a las órdenes de Roger de Flor, que recogió los sarmientos de una cepa que crecía en Monenvasia , ciudad del sur de Grecia, en la costa del Mar Egeo y de cuyo nombre se acabaría derivando el del vino.
Durante los siglos siguientes y hasta 1880 su producción no dejó de aumentar, gracias a su creciente reconocimiento y prestigio internacional, incentivando un mayor número de elaboradores y de plantación de viñas.
Según Jesús Velacoracho, en su blog entrevinosyamigos.com, “en la actualidad el Hospital de San Juan Bautista, oficialmente contempla tres líneas de elaboración..” que incluyen la Malvasía clásica: Un vino con 200 gramos de azúcar por litro y que se guarda en cubas de madero de castaño por períodos no inferiores a cuatro años; la Malvasía seca: Un vino con los mismos medios pero mucho más seco y ligeramente menos alcohólico y el Blanc de Subur: Un atinado y novedoso vino tranquilo, seco, poderoso y fresco que armoniza sobremanera con los platos de la cocina costera tradicional y con la de Sitges en particular”-
Según Velacoracho, el Hospital está a punto de lanzar, además, un espumoso de Malvasía que se va a llamar ‘Monenvasia’ en honor y recuerdo del almogávar Jofre.
Según David y Florencio Martínez, del restaurante El Velero , la Malvasía (dulce) de Sitges es ideal para acompañar postres lácteos , elaborados con huevos, galletas , cremas y frutos secos. También se utiliza como salsa o reducción de exquisitos guisos locales, como el foie a la plancha, la sepia o el rape con malvasía. En la preparación de postres como el helado de malvasía caramelizada, los bombones de chocolate blanco rellenos de malvasía, la mousse de malvasía, la crema de melocotón con malvasía, borracho de malvasía a la crema quemada o el flan de fresones con malvasía dulce.
La Malvasía seca, que puede recordar al vino de jerez, es ideal para los frutos secos, los quesos curados o semis, el tartar de pescado, el marisco en general y platos como el gazpacho de langosta, el centollo , el consomé, el coctel de marisco, la crema de champiñones, las gambas de Vilanova, la crema de champiñones, las vieiras gratinadas, la brocheta de langostinos, las habitas a la catalana, la suprema de merluza con setas o el salmón fresco.
La generosidad de los responsables de la explotación de los 2,5 hectáreas del Hospital ha permitido que otras bodegas del Garraf y del Penedés hayan podido replantar recientemente cepas de malvasía de sitges, lo que hace desvanecerse el fantasma de su desaparición.
En la actualidad la producción del Hospital asciende a 4.000 litros anuales, frente a los 3.000 de 1998. Además, a esta hay que sumarle la producción de Malvasía de Sitges ‘Sa Serra’ de la bodega Vega Ribes de Sant pere, la de Jané Ventura que ha iniciado su producción en 2004 o la de Can Feixes, elaborada por los hermanos Huguet.
Este verano, la Fundación del Hospital, ha puesto en marcha, bajo el lema ‘apadrina una cepa de Malvasía de Sitges’, una campaña dirigida a aquellos ciudadanos de Sitges que deseen contribuir al esfuerzo que ha significado replantar 700 nuevas cepas, que se cultivaran de forma totalmente ecológica y que están llamadas a convertirse en la ‘Joya de la Corona’ de la bodega del Hospital.
Dice la Fundación que el que apadrine una cepa de malvasía recuperará un pedazo de aquel pasado ya (casi) desaparecido de Sitges. El coste del apadrinamiento es de 30€ por cepa y, hasta el momento, ya hay apadrinadas 120.
Hablando de vino, todos recordamos la famosa frase de Plinio el Viejo ‘In vino veritas,’ ( en el vino está la verdad) pero casi nadie su continuación ‘in aqua sanitas’ ( y en el agua la salud). Y es que como me decía mi abuela ‘ solo os acordáis de lo que os interesa’.
¿ Dónde podría adquirir unas pocas cepas?
Daniel
Creo que lo mejor es que os dirijais a la Fundació Privada Hospital de Sant Joan de Sitges : Teléfono 93 894 00 03 y correro electrónico info@hospitasitges.cat